Estás triste y no me gusta verte así aunque entiendo que lo estés.
Dime como puedo hacer que te olvides de tu falta.
Dime como puedo arrancarte una sonrisa.
Pídeme la luna que ya me las apañaré para bajártela.
Ahora solo te tengo a ti, así que todo mi amor y mis mimos van de forma concentrada para ti y sabes que aunque no es mucho el tiempo que paso a tu lado, estás en mi corazón.
Mira hacia arriba, siente la brisa, cierra los ojos... Ahí, en el fondo de tu corazón está el abuelo que te habla, te conoce y te dice lo mucho que siempre te ha querido...
Él seguro que, esté donde esté quiere que vivas feliz, y no con la tristeza que se refleja en tu mirada.
Ya han pasado los días en los que te tenías que esconder para que no te echara de la casa. Los días en los que te sentías amenazada. Los días en los que no quería comer porque estaba enfermo. Los días en los que el levantarlo de la cama era un suplicio. Los días de silencio y sufrimiento.
Ahora te ve, seguro, y está a tu lado aunque tú no lo veas para cuidarte como tú has hecho con él. No llores, no sufras.
Abuela, cuídate mucho y sobre todo, ten ganas de vivir por los que estamos aquí.
Te quiero.