miércoles 25 de enero de 2012

Puede que si... puede que no

Salió a la calle.
Llevaba la sonrisa de todos los lunes.
Bajó las escaleras del metro, y allí, justo antes de llegar al sitio de todas las mañanas, le volvió a ver.
Estaba igual que el día anterior, y que el otro... Igual que siempre desde que era consciente cuando pasaba por aquel lugar.
Hoy estaba solo y olía un tanto mal.
Ella pasó por delante, y con un buenos días maravilloso, le guiñó un ojo dejando caer el mismo euro de todas las mañanas en la funda de la guitarra.
A cambio, ella recibió una sonrisa. La que todas las mañanas esperaba. La que tanto le alegraba el día.
No había intercambio de palabras, ni de sentimientos.
Quizás ese hombre no podía trabajar, o puede que estuviese allí simplemente porque le apetecía, pero a ella se le encogía el corazón cuando lo veía.

Tres meses mas tarde, en la misma entrada de metro, en aquella misma escalera, nadie la recibió.
Miró, buscó, y triste, prosiguió su camino.
Nunca mas supo de el. Nunca mas pudo regalarle una sonrisa, ni mostrarle su guiño de complicidad.
Ahora se pregunta si la ayuda fue suficiente.
Ahora se lamenta de no haberle preguntado el nombre ni tan siquiera.

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A veces, hay gente que pasa por nuestra vida de forma silenciosa pero a la que seguro, que un poco mas de nuestra atención, no le vendría mal.
Es dificil, pero en éstos tiempos que corren, creo que pensar un poco en los que no tienen nada, e intentar arrimarles el hombro, es necesario.
Ésta chica ayudó, pero quizás, mas que ese euro, o aparte del mismo, ese hombre hubiese necesitado alguna que otra palabra amiga.. no?
Puede que si, puede que no, pero mejor no quedarnos con la duda.
Bss

2 comentarios:

Lola dijo...

Ayyyyy, qué historia más triste Mae. Hasta es posible que fuese el amor de su vida y por tener miedo a los cambios, o a la decepción, o vete tú a saber qué...

Eingel dijo...

Hoy no voy a comentar nada. No se... sentimientos encontrados

Besoooooos